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Feliz y Próspero 2019

Desde Sombrerería Albiñana queremos desearles de todo corazón un Feliz y Próspero Año 2019.

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Un deseo que les transmitimos de parte de todo el equipo que formamos Sombrerería Albiñana. Por supuesto también agradecerles su compañía durante el 2018; esperamos seguir contando con todos ustedes para el 2019.

Feliz y Próspero Año Nuevo 2019

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Hoy hemos cambiado una hará de Coco Chanel y la otra de Marlene Dietrich, la una con un Little black dress y un cloche y la otra con esmoquin y chistera. Dos looks que en su día provocaron auténtico revuelo y que hoy son un clásico. Así es como Albiñana y El antiguo Iriarte hemos querido felicitaros las fiestas  y agradeceros vuestra confianza, con un post de lujo para nuestro blog sobre Vestidos y Sombreros. Dos outfits de etiqueta cargados de historia y presentados en un lugar de ensueño que no podía ser menos, el teatro Campoamor de Oviedo.

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En 1930, Marlene Dietrich escandalizó a la sociedad apareciendo en la película Morocco vestida de esmoquin y sombrero de copa. De tal guisa, en el film, sale al escenario, besa a una mujer y arroja una flor a Gary Cooper, quien la recoge, con gesto femenino, y se la coloca tras la oreja. Esa fue la primera ocasión en que una mujer vistió este atuendo, diseñado por los sastres de Eduardo VII, en el siglo XIX, para que el por entonces Príncipe de Gales se sintiera cómodo y se viera elegante al mismo tiempo durante sus cenas privadas. De ahí que a la chaqueta de este traje se la conozca como “Dinner Jacket” y no esmoquin, como la denominamos, erróneamente, en España. Nuestro vocablo es una transformación del inglés “smoking jacket”, que eran las chaquetas que usaban los caballeros ingleses para fumar y evitar así que sus trajes olieran a tabaco.

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Si bien la primera en lucir el esmoquin fue nuestra misteriosa y provocadora actriz alemana, fue el diseñador francés Ives Saint Laurent quien lo popularizó en versión femenina al incluirlo en su colección del año 1966.

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Nuestro esmoquin también es de una firma francesa, Lauren Vidal, y tiene una banda dorada en las mangas y puños elásticos, una de las tendencias de este invierno, que le dan un toque urbano y muy actual. Lo hemos acompañado con un sombrero de copa, cuya historia aún es más peculiar.

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Cuenta la leyenda que John Hetherington  fue detenido por alteración del orden público cuando paseó por primera vez por las calles de Londres con una chistera en su cabeza, el modelo de sombrero que acababa de idear, según él, para asustar a las personas tímidas. Fue tal el escándalo que provocó a su paso que, según relatan las crónicas de la época, hasta los animales domésticos se sobresaltaron y más de una mujer se desmayó. Corría el año 1797 y nuestro sombrerero tuvo que pagar una multa de 500 libras para salir de prisión. Lo que no imaginaba Hetherington era que su tocado iba a llegar a lo más alto, y no por las dimensiones de su copa kilométrica, que también, sino porque tiempo después la alta sociedad lo haría suyo y lo convertiría en el icono de la distinción y la etiqueta.

El sombrero de copa, llamado chistera en España o galera en Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay ,  es un tipo de sombrero alto, con la cima plana y el ala amplia que se popularizó en Europa en 1820. Los primeros modelos se fabricaron en fieltro hasta que el príncipe Alberto de Inglaterra lo lució en seda. La capacidad del tocado es tal, que del interior de su copa pueden aparecer, como por arte de magia, simpáticos conejillos o palomas. Hoy en día, además de en los trucos de ilusionismo, se utiliza con trajes de gala y en eventos sociales de alto copete, como las carreras de Ascot.

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Para darle un toque muy femenino a nuestro look a lo Marlene Dietrich, nos hemos subido a unos estiletos negros de ante de Rebeca Sanver.

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Cuando se habla de provocación, transgresión y escándalo en el mundo de la moda, hay una mujer que marcó la diferencia: Coco Chanel. Hoy os mostramos uno de sus iconos, el Little black dress o pequeño vestido negro. Hasta el año 1926, el negro, para las mujeres, era el color del luto o de los uniformes de las sirvientas, pues este tono disimulaba mejor la suciedad y era más fácil de lavar que los tonos claros, con los que vestían la mayor parte de las damas. Pero ese año, Coco apareció en el teatro ataviada con un sencillo vestido negro que le llegaba justo por debajo de las rodillas. Qué decir que no pasó en absoluto inadvertida, entre tanta puntilla, volante, pamela y color pastel, y que su vestido no sólo se convirtió en tendencia sino que liberó a las mujeres de corsés y ataduras y les proporcionó ese look que tanto te vale para ir a trabajar como para salir a cenar, según los complementos que lo acompañen. Nuestro Little black dress es de punto, muy ceñido, cuello a la caja y un gran volante a partir de la cadera. Lo firma Bato Peto y lo hemos complementado con un botín con tachuelas y tacón fino de Janet & Janet, para dar siempre a nuestras propuestas el toque más actual.

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El sombrero que os presentamos es un cloche de la marca francesa CELINE 
ROBERT, un sombrero modelado a mano en fieltro de alta calidad con un
diseño retro y una inclinación natural en su ala. Un adorno con cuatro
tiras en fieltro y una pequeña piedra en negro sirven de adorno para
este bonito sombrero que es una pieza única de nuestra colección.Otro sombrero que empoderó a la mujer del que ya os hablamos en nuestro último post, Vestida para escribir.

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Y hasta aquí las fascinante historia de nuestros dos looks. Esperamos que os haya gustado. Si queréis saber más sobre Vestidos y sombreros o sobre nosotros, visitad nuestras webs, www.sombrerosybanderas.com y http://www.elantiguoiriarte.com, seguidnos  en Facebook e Instagram (@lasombrereria y @elantiguoiriarte) y dadle a Me gusta en nuestras páginas. Verás qué ideas tenemos para ti.

Por Sandra Solís

Visto en: El antiguo Iriarte y Sombrerería Albiñana

Feliz Navidad…Con Sombrero

Hoy queremos dedicar el artículo de nuestro blog para desearles a todos una Feliz Navidad y un Próspero 2019.
Esperamos que estas fechas sean momentos de felicidad y descanso para afrontar un año nuevo con toda la energía posible. Que los nuevos retos y metas que nos propongamos seamos capaces de llevarlos a buen fin.
Este 2019 que comenzaremos en breve, será el momento de presentar un nuevo proyecto, en el que venimos trabajando desde hace un tiempo y que por fin verá la luz. Un nuevo paso para compartir con todos ustedes Sombrerería Albiñana y cuyo objetivo es hacerles partícipes de nuestro negocio e invitarles a formar parte activa en él. Esperamos que les guste, aunque por ahora, no podemos darles más pistas, habrá que esperar a su presentación oficial en los próximos días.

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Desde 
Sombrerería Albiñana
queremos compartir con todos ustedes, clientes, amigos, lectores, proveedores, compañeros de trabajo, o simples paseantes que hoy han aterrizado en el blog, unas fiestas muy felices, en las que podamos olvidarnos, aunque solamente sea por unas horas, de problemas y complicaciones para disfrutar con los nuestros esta Navidad.

FELIZ NAVIDAD

Visto en: Sombrerería Albiñana

“Los Comentarios del Sr. Smith”.

Falta tiempo, pero voy avisando, este año no quiero sonrisas de cartón, ¿queda claro?
Este año quiero experiencias, quiero personas, quiero oficio, quiero cercanía, quiero lo de siempre, lo que hace ciudad, lo que se ve por las calles. Quiero regalos, claro, como siempre, pero los quiero con sentimiento, con cariño, con dedicación. Quiero detalles que hayan supuesto una emoción para quien los compra, quiero mostrador, quiero conversación, quiero que en cada regalo haya un poco de cariño, de tiempo, de dedicación, de consejo, de sugerencia.

Quiero que este año el regalo sea lo que siempre fue, todo un proceso de búsqueda, de descubrimiento, de recuerdo, de pensamiento. Que mi regalo sea motivo de debate, de duda.
Sea lo que sea, sin importar el precio, por barato que haya sido, quiero que mi regalo sea para mí, pero también para la ciudad, para el comercio, para el oficio, para el profesional que me lo vende, para el artesano, para el pequeño fabricante que pelea por mantener su negocio.

Este año quiero que mi regalo salga del comercio local, del que paga impuestos aquí, del que hace ciudad, del que me informa y me ayuda, del que me asesora en la compra y me aconseja en el momento de duda, del que me da garantías y me explica su uso, del que me ofrece su casa y su tiempo para mostrarme su oferta, del que me escucha y me orienta en las dudas, del que me da las gracias, del que me saluda, del que conoce mi nombre. Del comercio de siempre, me da igual si es de mi barrio, de mi ciudad, de mi región…

Este año no quiero que mi regalo sea uno más de los millones de cajas que colapsan las ciudades, no quiero más contaminación, no quiero generar desechos, no quiero ser partícipe de una economía impuesta en los grandes mercados, no quiero que mis gustos sean moneda de cambio y negocio para grandes plataformas de venta, quiero ser libre en mi elección. Entrar y salir de las tiendas, sin que el vendedor virtual me persiga hasta en la sopa, quiero discreción, quiero sosiego. Quiero ciudades limpias y no colonizadas por cajas de cartón con sonrisas falsas.
No quiero sonrisas de cartón, las quiero de personas, de verdad, con sentimiento, con cariño.
Y si no puedes comprarme nada, no te preocupes, con tu sonrisa me valdrá, será verdadera y no de cartón.

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“Los Comentarios del Sr. Smith – Reflexiones de la vida desde mi sombrerera”.

Vestida para escribir

Me imagino a Karen Blixen, autora de Memorias de África, vestida así para escribir. Un pantalón ancho, con pinzas, de corte masculino y muy cómodo. Una chaqueta de punto, suave y ligera, entallada al cuerpo con un fino cinturón, lo justo para aportar un toque femenino pero sin oprimir. Y en los pies, unos zapatos de cordones, de corte inglés, y con tacón. Y la veo frente a una vieja máquina de escribir con la mirada perdida, de vez en cuando, hacia el paisaje que se divisa desde esa enorme ventana que le proporciona una luz impagable. Mientras trabaja, su atuendo le aporta sencillez, elegancia y, sobre todo, comodidad.

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Pero también visualizo así vestidas a Agatha Christie, Muriel Spark, Ivy Compton-Burnett, Stella Gibbons o cualquier otra mujer escritora de principios del siglo XX, Un look para sentarse a escribir o para pasar muchas horas en la biblioteca, buceando en los archivos en busca de la documentación de sus novelas. O sentadas con una pierna cruzada sobre la otra a la altura del tobillo, fumando un cigarrillo con boquilla y debatiendo con vehemencia en alguna tertulia literaria.

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Nosotros hemos aprovechado la fantástica galería de Sombrerería Albiñana de la calle Magdalena para emular esa escena de Karen y presentaros el look de este mes de Vestidos y Sombreros. Un lugar acorde a un atuendo. Llevamos un pantalón gris de Humility1949, una chaqueta rosa de punto Lolitas&L, un cinturón de La Fée Maraboutée y zapatos estilo Oxford de Pons Quintana. Un look que podría encajar no sólo entre escritoras, sino entre las working girls, por ejemplo aquellas mujeres que cuando estalló la Primera Guerra Mundial, sustituyeron a los hombres en las fábricas y tuvieron que adapta su vestuario a las circunstancias (vistiendo pantalones y chaquetas en vez de vestidos y encajes) o entre las flappers, esa tendencia femenina surgida de Estados Unidos en los años 20 entre las chicas modernas e independientes que pretendía la equidad con el sexo masculino expresada vistiendo prendas holgadas y cómodas, llevando sombreros, monóculos o bastones, cortándose el pelo a lo chico y, ¡algo inaudito! fumando en público. Mujeres que acceden a puestos de trabajo y adquieren responsabilidades políticas.

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Como tocado, un maravillosos cloche en fieltro burdeos. Este sombrero que basa su éxito en la sencillez de líneas (en forma de campana cloche, sin apenas ala y cuerpo cilíndrico) fue diseñado por Caroline Reboux a comienzos de los 20 y supuso una pequeña revolución en la moda femenina, donde se impuso hasta mediados de los 30. El cloche quedaba encajado en la cabeza con lo que no se podía llevar con pelo largo y fomentaba así más el corte a lo garconne. La mujer debía de levantar el mentón y mirar hacia abajo, lo que reforzaba la idea de seguridad en si misma. Todo un símbolo, en suma, de empoderamiento femenino que hoy vuelve con fuerza.

Por Sandra Solís

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Por Sandra Solís

Visto en: El antiguo Iriarte y Sombrerería Albiñana

Hace ya casi diez años que decidimos embarcarnos en una aventura, modernizar y transformar nuestro negocio, Sombrerería Albiñana. Un viaje con sus altos y sus bajos, con sus aciertos y con sus fallos, y un camino que continúa, que, lejos de encontrar un puerto de abrigo donde reposar, no ha dejado de variar las condiciones. En este tiempo hemos tenido marejadas, viento en contra y en algunas ocasiones también buenas rachas de viento de cola, que nos han hecho sujetarnos bien el sombrero y disfrutar con estas corrientes favorables.

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Uno de estos buenos momentos ha sucedido esta semana: la Asociación de Diseño y Moda ADYMO nos concedía el Premio al Empresario de Moda. Un galardón que teníamos el privilegio de recoger este pasado viernes en el Hotel de la Reconquista de Oviedo. Junto a nosotros recibían el galardón dos personalidades del mundo de la moda y el diseño. Como diseñadora del año era premiada Ágatha Ruiz de la Prada y en el apartado de comunicación Javier de Montini. Sin duda, dos importantes figuras del mundo de la moda.
Para nosotros ha sido gran un gran honor recibir este premio. Pero sabemos que el galardón no solo nos pertenece a nosotros, sino también a todas aquellas personas que de una forma u otra han colaborado en el trabajo de Sombrerería Albiñana en estos 94 años de historia. A mí, personalmente, solamente me toca continuar una labor de esfuerzo y de trabajo constante que otras personas han llevado a cabo desde su fundación en 1924.
En estos últimos años, he tenido la suerte de recibir nueve premios por nuestro trabajo, y cada uno de ellos, sin distinción, ha sido motivo de gran alegría y orgullo. Pero como decía en el acto de entrega del pasado viernes, también son una carga de responsabilidad, de mantener  un alto nivel de exigencia, innovación y creatividad en el trabajo diario.
Este premio es otro impulso para conservar ese punto de motivación necesario para trabajar en un sector tan complicado como es el del comercio minorista.
No quiero terminar este artículo sin dar nuevamente las gracias a la Asociación de Diseño y Moda (ADYMO), y muy especialmente a su Presidenta, Teresa Laso, y al jurado, por otorgarnos este reconocimiento. También un agradecimiento de corazón a todas las personas que por un medio u otro nos han enviado sus felicitaciones y muestras de cariño estos días.
Y por supuesto, dar las más sinceras gracias a todos nuestros clientes, ya que son ellos los verdaderos responsables de que Sombrerería Albiñana haya llegado hasta aquí.

Muchas Gracias.

Visto en: ADYMO y Sombrerería Albiñana

Icono de libertad

Una tuberculosis fue el motivo de la creación del sombrero de cowboy. Así, como lo lees. Resulta que hacia finales del siglo XIX, John Batterson Stetson, un sombrerero que heredó el oficio de su padre, fue diagnosticado de esa terrible enfermedad y le dieron poco tiempo de vida. Decidió entonces hacer realidad uno de sus sueños y viajar al oeste de Estados Unidos, antes de que su días llegaran a término. Tras una buena temporada conviviendo con vaqueros y colonos comprobó que los sombreros que éstos llevaban, desde gorras, cascos militares o tocados de marinero, no resultaban en absoluto prácticos para un lugar con un clima tan extremo y en 1865, ya de regreso en Filadelfia, ideó un sombrero de fieltro impermeable con ala ancha y copa alta, que protegiera a los vaqueros del duro sol del Oeste. El sombrero pronto alcanzó popularidad y se le conoció como “Stetson”, al llevar en oro el nombre de éste grabado en la banda. Buffalo Bill o Will Rogers usaron sus modelos, al igual que los Texas Rangers, los más afamados cantantes de country y algunos presidentes norteamericanos. El sombrero de cowboy actual no se ha modificado apenas de aquel primer diseño de 1865 y es el icono por excelencia de la libertad y el estilo de vida americano. John Batterson moriría finalmente en 1906, a los 75 años, tras presidir la compañía de fabricación de sombreros más grande del mundo. Pero esa es otra historia.
En El antiguo IriarteSombrerería Albiñana hemos decidido despedir el verano dedicándole a este mítico tocado el look de la última entrega de “Vestidos y sombreros” de la temporada. Para ello, nos hemos puesto un modelo diseñado en paja, calado y con adornos de plumas, como complemento ideal de un vestido hippie, amarillo, largo hasta los tobillos y con franjas de macramé bajo el pecho, a la altura de los muslos y en las pantorrillas. Para darle un toque más veraniego, en vez de botas de vaquero, hemos optado por unas alpargatas de plataforma de Juncal Aguirre.

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El vestido que hemos escogido, de la firma Lauren Vidal, también evoca la libertad y el inconformismo. En la década de los 60, los hippies utilizaron su atuendo como una forma de protesta ante una sociedad que consideraban conformista, bélica y manipuladora. Las mujeres comenzaron a dejarse el pelo largo, adoptaron los pantalones de campana casi como un uniforme, acortaron sus faldas hasta la mínima expresión y dejaron caer los vestidos sueltos hasta los tobillos. Querían poner fin a la opresión y a los corsés que les marcaba la sociedad.
El sombrero de cowboy y el vestido largo hippie, ambos icono de la libertad.
Hasta aquí nuestra entrada de hoy. En breve, colgaremos atractivas sugerencias para el próximo otoño y te contaremos su historia. Estamos seguros que os van a encantar.

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Por Sandra Solís

Visto en: El antiguo Iriarte y Sombrerería Albiñana

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