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Archive for 23 noviembre 2018

“Los Comentarios del Sr. Smith”.

Falta tiempo, pero voy avisando, este año no quiero sonrisas de cartón, ¿queda claro?
Este año quiero experiencias, quiero personas, quiero oficio, quiero cercanía, quiero lo de siempre, lo que hace ciudad, lo que se ve por las calles. Quiero regalos, claro, como siempre, pero los quiero con sentimiento, con cariño, con dedicación. Quiero detalles que hayan supuesto una emoción para quien los compra, quiero mostrador, quiero conversación, quiero que en cada regalo haya un poco de cariño, de tiempo, de dedicación, de consejo, de sugerencia.

Quiero que este año el regalo sea lo que siempre fue, todo un proceso de búsqueda, de descubrimiento, de recuerdo, de pensamiento. Que mi regalo sea motivo de debate, de duda.
Sea lo que sea, sin importar el precio, por barato que haya sido, quiero que mi regalo sea para mí, pero también para la ciudad, para el comercio, para el oficio, para el profesional que me lo vende, para el artesano, para el pequeño fabricante que pelea por mantener su negocio.

Este año quiero que mi regalo salga del comercio local, del que paga impuestos aquí, del que hace ciudad, del que me informa y me ayuda, del que me asesora en la compra y me aconseja en el momento de duda, del que me da garantías y me explica su uso, del que me ofrece su casa y su tiempo para mostrarme su oferta, del que me escucha y me orienta en las dudas, del que me da las gracias, del que me saluda, del que conoce mi nombre. Del comercio de siempre, me da igual si es de mi barrio, de mi ciudad, de mi región…

Este año no quiero que mi regalo sea uno más de los millones de cajas que colapsan las ciudades, no quiero más contaminación, no quiero generar desechos, no quiero ser partícipe de una economía impuesta en los grandes mercados, no quiero que mis gustos sean moneda de cambio y negocio para grandes plataformas de venta, quiero ser libre en mi elección. Entrar y salir de las tiendas, sin que el vendedor virtual me persiga hasta en la sopa, quiero discreción, quiero sosiego. Quiero ciudades limpias y no colonizadas por cajas de cartón con sonrisas falsas.
No quiero sonrisas de cartón, las quiero de personas, de verdad, con sentimiento, con cariño.
Y si no puedes comprarme nada, no te preocupes, con tu sonrisa me valdrá, será verdadera y no de cartón.

opiniones del sr smith

“Los Comentarios del Sr. Smith – Reflexiones de la vida desde mi sombrerera”.

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Me imagino a Karen Blixen, autora de Memorias de África, vestida así para escribir. Un pantalón ancho, con pinzas, de corte masculino y muy cómodo. Una chaqueta de punto, suave y ligera, entallada al cuerpo con un fino cinturón, lo justo para aportar un toque femenino pero sin oprimir. Y en los pies, unos zapatos de cordones, de corte inglés, y con tacón. Y la veo frente a una vieja máquina de escribir con la mirada perdida, de vez en cuando, hacia el paisaje que se divisa desde esa enorme ventana que le proporciona una luz impagable. Mientras trabaja, su atuendo le aporta sencillez, elegancia y, sobre todo, comodidad.

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Pero también visualizo así vestidas a Agatha Christie, Muriel Spark, Ivy Compton-Burnett, Stella Gibbons o cualquier otra mujer escritora de principios del siglo XX, Un look para sentarse a escribir o para pasar muchas horas en la biblioteca, buceando en los archivos en busca de la documentación de sus novelas. O sentadas con una pierna cruzada sobre la otra a la altura del tobillo, fumando un cigarrillo con boquilla y debatiendo con vehemencia en alguna tertulia literaria.

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Nosotros hemos aprovechado la fantástica galería de Sombrerería Albiñana de la calle Magdalena para emular esa escena de Karen y presentaros el look de este mes de Vestidos y Sombreros. Un lugar acorde a un atuendo. Llevamos un pantalón gris de Humility1949, una chaqueta rosa de punto Lolitas&L, un cinturón de La Fée Maraboutée y zapatos estilo Oxford de Pons Quintana. Un look que podría encajar no sólo entre escritoras, sino entre las working girls, por ejemplo aquellas mujeres que cuando estalló la Primera Guerra Mundial, sustituyeron a los hombres en las fábricas y tuvieron que adapta su vestuario a las circunstancias (vistiendo pantalones y chaquetas en vez de vestidos y encajes) o entre las flappers, esa tendencia femenina surgida de Estados Unidos en los años 20 entre las chicas modernas e independientes que pretendía la equidad con el sexo masculino expresada vistiendo prendas holgadas y cómodas, llevando sombreros, monóculos o bastones, cortándose el pelo a lo chico y, ¡algo inaudito! fumando en público. Mujeres que acceden a puestos de trabajo y adquieren responsabilidades políticas.

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Como tocado, un maravillosos cloche en fieltro burdeos. Este sombrero que basa su éxito en la sencillez de líneas (en forma de campana cloche, sin apenas ala y cuerpo cilíndrico) fue diseñado por Caroline Reboux a comienzos de los 20 y supuso una pequeña revolución en la moda femenina, donde se impuso hasta mediados de los 30. El cloche quedaba encajado en la cabeza con lo que no se podía llevar con pelo largo y fomentaba así más el corte a lo garconne. La mujer debía de levantar el mentón y mirar hacia abajo, lo que reforzaba la idea de seguridad en si misma. Todo un símbolo, en suma, de empoderamiento femenino que hoy vuelve con fuerza.

Por Sandra Solís

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Por Sandra Solís

Visto en: El antiguo Iriarte y Sombrerería Albiñana

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